La explotación de hidrocarburos ocasiona impacto en las familias nativas, peligra la existencia misma de miles de Comunidades y de los Pueblos Indígenas, de ecosistemas únicos, se mete en riesgo la soberanía Nacional, la economía y la seguridad alimentaria de todo el país.
El 75 % por ciento del territorio de la selva Peruana esta repartida en lotes petroleros y siendo adjudicada a diferentes empresas petrolíferas extranjeras, sin la consulta y consentimiento de los pueblos nativos que en la práctica son los dueños legítimos de estos territorios. La selva peruana se ha convertido en la gran reserva petrolífera del mundo y como tal está en la mira y la ambición de los capitales de las empresas del petroleo. Y no será extraño que en el curso de muy pocos años, nuestro territorio se convierta en el "nuevo oriente" y sea escenario de guerras imperialistas, cuyo afán sea el control de los hidrocarburos. Se desconoce cual será el beneficio que obtendrán las comunidades nativas y el pueblo peruano en general. Lo que si se sabe es el impacto nocivo, como resultados de las actividades extractoras, por experiencias en otros países y por lo que ya se esta viendo en las fases de exploración ya efectuados y de las compañías ya en actividad.
Los productos usados para las actividades de explotación de hidrocarburos, así como los residuos como producto de las mismas contaminan y contaminarán mas aun las aguas, el suelo, la fauna, la flora. Destruyendo todo un ecosistema y el clima del entero planeta, con ello todo aquello que signifique vida. Esta en manos de los pueblos nativos y del pueblo peruano en general el de impedir el inminente desastre.
El "beneficio" que se podría obtener resultará mínimo frente a la magnitud de la destrucción de la agricultura, la ganadería, de especies exóticas, y tantas otras. Los únicos beneficiados serán las transnacionales del capital, ejemplos de ello ya lo tenemos y muy claro con las explotaciones de los minerales en los andes y la costa y de la pesca en el mar territorial. Las empresas se enriquecen y el pueblo sigue tan igual o mas pobre que antes.
Para tener el control de los hidrocarburos, los gobiernos sirvientes del imperialismo a través de sus ejércitos y de sus políticas disfrazadas de democracia, no dudarán de invadir nuestro territorio violando la soberanía de la nación, ejemplo de ello ya lo vemos en el medio oriente y en el plan Colombia.
Evitar todo esto, está latente en el corazón, en la buena razón, la sabiduría y el espíritu de lucha de los pueblos.
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jueves, 4 de marzo de 2010
martes, 1 de septiembre de 2009
Deuda social con el pueblo Aguaruna
Hay una deuda social con el pueblo Aguaruna y otras comunidades nativas de la selva peruana:
Del mismo modo como el estado peruano tiene una deuda y obligaciones con los bancos y el Fondo Monetario Internacional, igual también las tiene y aun mayor con el pueblo Aguaruna y las demás comunidades nativas.
Los muertos, desaparecidos, y miles de desplazados en los sucesos de Bagua y otros acontecimientos sociales, resumen el elevado costo humano con el cual el pueblo Aguaruna y otras comunidades nativas están "pagando" el afán de "progreso" y la firma del Tratado de Libre Comercio y de pago de la deuda externa por parte del gobierno peruano.
El pueblo Aguaruna y las demás comunidades nativas siguen siendo victimas de la desigualdad, injusticia y segregación por parte de los que se consideran civilizados. Son agresiones que atentan contra su supervivencia:
El irrespeto de sus derechos humanos. Ellos como todo ser viviente tiene derecho al pleno respeto de sus derechos humanos establecido por las normas nacionales, normas y convenios internacionales.
La invasión de sus territorios comunales por empresas petroleras que no respetan sus derechos ambientales y culturales.
La apropiación y destrucción de sus recursos madereros y de sus bosques por empresas madereras.
El no reconocimiento y respeto de los territorios destinados a reservas comunales y naturales
El alto costo del impacto ambiental a consecuencia de la ejecución de proyectos de "desarrollo" por parte del gobierno peruano: explotación petrolera, del gas, de explotación maderera, explotación de la chonta, etc.
El gobierno no ha destinado nada del canon que cobra, a favor de los afectados, tan solo represalias.
Todas estas situaciones evidencian que la deuda del Estado y la sociedad peruana con el pueblo Aguaruna y demás comunidades nativas de la selva han devenido en morosidad. El momento que el gobierno peruano y la sociedad salden esa deuda podríamos pensar que en verdad se esta buscando el desarrollo de todo el país.
Del mismo modo como el estado peruano tiene una deuda y obligaciones con los bancos y el Fondo Monetario Internacional, igual también las tiene y aun mayor con el pueblo Aguaruna y las demás comunidades nativas.
Los muertos, desaparecidos, y miles de desplazados en los sucesos de Bagua y otros acontecimientos sociales, resumen el elevado costo humano con el cual el pueblo Aguaruna y otras comunidades nativas están "pagando" el afán de "progreso" y la firma del Tratado de Libre Comercio y de pago de la deuda externa por parte del gobierno peruano.
El pueblo Aguaruna y las demás comunidades nativas siguen siendo victimas de la desigualdad, injusticia y segregación por parte de los que se consideran civilizados. Son agresiones que atentan contra su supervivencia:
El irrespeto de sus derechos humanos. Ellos como todo ser viviente tiene derecho al pleno respeto de sus derechos humanos establecido por las normas nacionales, normas y convenios internacionales.
La invasión de sus territorios comunales por empresas petroleras que no respetan sus derechos ambientales y culturales.
La apropiación y destrucción de sus recursos madereros y de sus bosques por empresas madereras.
El no reconocimiento y respeto de los territorios destinados a reservas comunales y naturales
El alto costo del impacto ambiental a consecuencia de la ejecución de proyectos de "desarrollo" por parte del gobierno peruano: explotación petrolera, del gas, de explotación maderera, explotación de la chonta, etc.
El gobierno no ha destinado nada del canon que cobra, a favor de los afectados, tan solo represalias.
Todas estas situaciones evidencian que la deuda del Estado y la sociedad peruana con el pueblo Aguaruna y demás comunidades nativas de la selva han devenido en morosidad. El momento que el gobierno peruano y la sociedad salden esa deuda podríamos pensar que en verdad se esta buscando el desarrollo de todo el país.
viernes, 10 de julio de 2009
LA VERDADERA DEUDA

Carta del CACIQUE GUAICAIPURU CUATEMOC
LA VERDADERA DEUDA
A raíz de los sucesos de Bagua, donde murieron muchos indígenas Aguarunas defendiendo su territorio del saqueo de las transnacionales, con la complicidad del gobierno de turno, que pretendió dar un paquete de normas que lesionaban los derechos indígenas. Es oportuno traer la Carta del CACIQUE GUAICAIPURU CUATEMOC, que cobra vigencia ante los hechos sucedidos.
Esta carta la recupero de los pasillos de internet, donde circula.Es el discurso del líder indígena ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea en Barcelona (2002). Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, el Cacique Guaicaipuro Cuatémoc logró inquietar a su audiencia cuando dijo:
Señores
Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatémoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo quinientos años. Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa. El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo.
También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1.503 y 1660 llegaron a San Luicas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano! ¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos! ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaicaipuro Cuatémoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.
Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan 'Marshalltezuma', para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra,la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos:
¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal. En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestros hermanos europeos la viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta tierra. Muy pesadas son esas moles de oro y plata.
¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre? Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente; y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica. Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota tal que les impide cumplir con sus compromisos financieros o morales. En tal caso, nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con la que mataron al Poeta. Pero no podrán. Porque esa bala es el corazón de Europa.
Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuatémoc dio su conferencia ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea, no sabía que estaba exponiendo una tesis de Derecho Internacional para determinar LA VERDADERA DEUDA EXTERNA, ahora sólo resta que algún gobierno latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales.
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